La anciana del moño gris (VI)
Comí con mucha rapidez por culpa de la incomodidad que sentía al pensar que estaba siendo salvajemente espiada, ¡temía por mi creatividad! A pesar de que ésta se encontraba ausente, me preocupaba que precisamente en aquellos instantes tan peligrosos, tuviera la tentación de regresar a mí ser de manera sorpresiva, y, él, mi espía particular,…
La anciana del moño gris (V)
Le miré muy sorprendida, llamándome poderosamente la atención la manera en la que Aadi había resumido la vida de aquella anciana; «una vida triste, muy triste, verdaderamente triste…» Tenía que averiguar el porqué de aquella desgarradora tristeza… Sujetando mis maletas, Aadi me hizo un gesto con la cabeza para que le siguiera y así lo…
La anciana del moño gris (IV)
El recepcionista hindú me dedicó una sonrisa iluminando mi rostro con sus resplandecientes dientes. «Madame, para su tranquilidad le diré que está usted en Paris y que acojo sus amables palabras como un regalo. Cuando reabrimos este viejo hostal, nuestra pretensión era estar rodeados de cosas hermosas que evocaran el encanto de esta maravillosa ciudad…
La anciana del moño gris (III)
El taxista paró el taxi y se bajó de él para abrir el maletero y dejar en el suelo mis dos maletas repletas de equipaje. Yo, pensando que me abriría la puerta, permanecí allí sentada hasta que aquel hombre me dijo: «Madame, ya puede usted bajar, el hostal se encuentra al doblar la esquina de…