El invisible hombre de Berlin (IX)
El pánico se había apoderado de nosotras, pero, a pesar de todo, y gracias a la fría templanza de Marlene, esta pudo arrancar el «Mercedes Benz». Aliviadas por el rugir de aquel maravilloso motor, Marlene rápidamente pisó con mucha fuerza el acelerador, pero, desgraciadamente, no se percató de que yo, todavía no me había introducido…
El invisible hombre de Berlin (VIII)
Tras conducir unos cuantos e insufribles kilómetros por aquel fangoso camino que nos llevó a aquella vieja mansión en la que debíamos averiguar lo que guarecía en su interior, decidimos, antes de cruzar el umbral de aquella casa, ocultar el automóvil para que nadie pudiera verlo. Primero, apagamos su atronador motor para que este no…
El invisible hombre de Berlin (VII)
Me encaminé decididamente hacia el lujoso apartamento de Marlene, teniendo la sensación, en todo momento, que alguien me seguía con tozuda intención. Para que aquel intruso no sospechara que yo, ya me había dado cuenta de aquel voraz seguimiento, no quise mirar por detrás de mis espaldas y, por tanto, trasladaba mi mirada hacia los…
El invisible hombre de Berlin (VI)
Tras aquella desatinada pelea con aquel gamberro de cuadrúmano, me deslicé sobre mi diván para leer con muchísima curiosidad la carta que me había enviado Sherlock: «Mi querida y apreciadísima Ilsa, leí con desgarradora preocupación la narrativa de tu nuevo caso del cual me has hecho, nuevamente, participe. ¡¡Tu vida está en riesgo extremo!! Como…