El Viaje de Ongas (II)
Ongas recordó todo cuanto le había dicho el pez manta y se adentró por un estrecho y oscuro camino que había entre las rocas, avanzó poco a poco, y algo temeroso, cuando vio un delicado brillo, se dirigió hacia él y a medida que iba acercándose, aquella débil luz se volvió mucho más intensa y…
El Viaje de Ongas (I)
Un nuevo día amanecía en el estanque de Las Siete Sardinas y, a pesar de ser un día radiante, para Ongas no lo era, pues desde hacía muchos días no tenía noticias de su amigo Orma, un importante científico que trabajaba en la prestigiosa Universidad Marina de los Pingüinos Ninos, en los lejanos glaciares de…
Seiche La Mollusca (XVI)
Rabiaba por saber qué quiso decir con aquello de «las tablillas de los destinos» y, a pesar de intentar con todas mis fuerzas vocear para captar su atención, mis cuerdas vocales se tornaron tensas como fríos alambres, observando, con impotente resignación, como su silueta se desvanecía en una masa gris de cruel oquedad surgida de…
Seiche La Mollusca (XV)
Clohe y Belmont Chaput, se habían apresurado a exponer sobre la superficie de una larga mesa exquisitamente decorada, algunas de las recetas debidamente elaboradas que representaban la cocina de Tolouse Lautrec. Allí, desplegados, formando una armoniosa asociación poética entre aromas y colores, se agrupaban en pequeños platos de delicada cerámica los aperitivos de ostras y…
Seiche La Mollusca (XIV)
Aquel extraño que había conocido hacía apenas unas horas antes, y que en un primer momento me produjo cierto temor, resultaba tener una magnánima alma. ¿Quién era en realidad? ¿Un maestro de aprendizaje impuesto por el universo, o por la providencia, o quien fuera para que yo resolviera, de una vez por todas, aquel traumático…
Seiche La Mollusca (XIII)
Algo mareada y con un punzante dolor de cabeza, todos se apresuraron a acomodarme en una silla mientras Clohe Chaput me ofrecía un vaso de agua lamentando aquel incidente. – ¡¡Oh!! ¡Cuánto lo siento! ¿Se encuentra mejor? –asentí, esbozando una mueca tranquilizadora. -Quizás le apetezca asearse. Venga, acompáñeme –me dijo con mucha amabilidad. No lo…
Seiche La Mollusca (XII)
Con un aspecto deplorable que más bien parecía que me había transformado en una reportera de guerra, contemplé exultante la enloquecedora edificación que se nos mostraba. Una maravillosa ensoñación arquitectónica extraída de la propia imaginación de los hermanos Grimm. ¡Sí, la Maison de Adèle no me defraudó! Impactado, Dave no tardó en eclosionar nuevamente, y…
Seiche La Mollusca (XI)
La tierna luz coqueteaba con el noble rostro de Dave otorgándole un color dorado muy especial. Embellecía sus marcadas facciones, resaltando, por encima de todo, su juventud. Entonces me pregunté por qué la vida tiene tanta prisa… O tal vez no, y seamos nosotros mismos que, atraídos por ese ambicioso y vil corsario apodado «tiempo»,…
Seiche La Mollusca (X)
Aquel carruaje de dos ruedas parecía un alma errante salida de alguna antigua fotografía publicitaria de Paul Sescau. Incluso su cochero, del que llegué a pensar que tal vez fuese un mero figurante para no desentonar con aquel carretón de otro siglo, tenía un aspecto muy poco evolucionado. Pero era muy afable, eso sí. Saludándonos…
Seiche La Mollusca (IX)
Nuestros corazones se asomaron con ímpetu, voluntad y coraje, contemplándose de manera desafiante para ordenarnos, de forma tajante, que diéramos un contundente salto de fe. -Está bien, veo que eres una persona arriesgada y eso me gusta… ¡Bienvenido a mi mundo! Después de verbalizar aquella estúpida frase que más bien parecía un eslogan de mal…